Los inconvenientes del Email

¿Has recibido alguna vez un mensaje insolente?

¿Has enviado alguna vez un email sarcástico?

¿Te has encontrado alguna vez entre la típica discusión en una cadena de mails donde los protagonistas progresivamente incrementan su retórica y van copiando a más y más gente?

¿Has ofendido alguna vez a alguien con un comentario mal interpretado en un correo electrónico?

Si has contestado que a una de las anteriores preguntas tranquilo, no estás solo.

El mail es una fantástica herramienta de comunicación para negocios cuando se usa adecuadamente. Sin embargo, en ocasiones no es el mejor medio a utilizar. El mail nos permite disparar rápidamente ese mensaje sin tener que ver ni escuchar la reacción de la otra persona y sin tener que justificarnos en tiempo real. Esta falta de feedback a tiempo real nos puede hacer sentir demasiado valientes tras la protección que nos ofrece el PC o el teléfono móvil y llevarnos a escribir cosas que no soñaríamos decir a alguien.

Sin la entonación de una conversación de voz, es muy fácil malinterpretar comentarios, sacar conclusiones erróneas y contestar precipitadamente a un mensaje. Esa contestación, escrita con rabia y enojo, podría no parecer la adecuada un tiempo después cuando las cosas se han enfriado. Sin embargo, por desgracia, una vez enviado, estará ahí en blanco y negro al alcance de todos y siendo reenviado una y otra vez.

La comunicación vía email o incluso mediante las redes sociales es excelente para un acercamiento directo pero debido a que esa comunicación puede ser potencialmente confundida o llegar a contener una alta dosis emocional, se necesitará una aproximación diferente.

La respuesta es simple y algo que todos tenemos a mano, un teléfono. Una llamada telefónica para discutir cualquier tema con alguien permitirá una solución mucho más rápida que una interminable cadena de emails. Esta es la razón por la que, a pesar del auge de las tecnologías digitales, la mayoría de empresas líderes de cualquier sector todavía animan a sus clientes a contactar vía telefónica para consultas complejas o emocionales.

Por lo tanto, la próxima vez que recibas un email que no te guste, haz una pausa antes de responder. Entonce coge el teléfono. Seguramente ahorrás tiempo y alcanzarás una conclusión mucho más satisfactoria para ambos bandos.